martes, 30 de diciembre de 2014
A POR EL NIÑO
Antes de dirigirme a la administración me acerqué a una papelera y arrojé 96 euros. Si, así se puede decir a tirar la lotería de navidad no premiada. Ni un triste reintegro. No quiero saber lo que jugaba Cosme.
Y fui a ver al lotero. Una mirada directa a los ojos y un gran esfuerzo para que no se desvíe a ningún número de los que tiene colgados, mi memoria fotográfica me puede gastar alguna mala pasada...
- Un número que no acabe ni en 4, ni en 2, ni el 9
- ¿Cuál te doy?
- Me da lo mismo (no me va a tocar)
- Pues un 6 te llevas.
¡¡Vaya!! ¡¡Había pensado en número impar!! Ni en esto tengo suerte.
Total, que ya acumulo cuatro décimos para el Niño dichoso. Tiene efecto esa frase de...¿y si toca aquí?
Lo que está claro que al final aplicas la norma de "si no me toca me fastidia pero si le toca al vecino y a mi no me fastidia más". ¿Por qué si le toca al vecino, amigo, al del bar donde nunca entras te fastidia más? No sé, pero molesta hasta el punto de llevar más lotería que en todo el año.
¡¡Ah!! y lo de Antonio, con su generosidad, cualquiera se lo cree.......
domingo, 14 de diciembre de 2014
CAMPAÑA NAVIDEÑA
viernes, 26 de septiembre de 2014
¿Y EN QUÉ LUGAR SE ENAMORÓ DE TI?
jueves, 18 de septiembre de 2014
ENSEÑAR EL CULO NO VIENE EN FOLLETO
lunes, 8 de septiembre de 2014
LOS BISTURÍS NO SON SOUVENIRS
lunes, 1 de septiembre de 2014
UN CENTÍMETRO ¿NADA MÁS?
Por fin el cambio de turno llegó ¿y con él mi salvación? No. Con él una mujer entrada en años y con cara de lunes. ¡Valgame dios!
Cuatro centímetros: última predicción con el tacto de la mano.
Te encasqueta los dedos y a ¿ojo?. No pido yo un metro, pero...¿no es un poco relativo esto?. Así se lo hice ver a mi palpadora personal y su risotada me dejó...¡perpleja!
- ¡¡Señora!! Está siendo atendida y analizada por profesionales. Cuatro centímetros, esperaremos a cinco para la epidural.
Lo de señora no me sentó muy bien (¿Meri, igual mejor? Jeje), y más viniendo de una persona que podría pasar por mi abuela.
Lo de profesionales tampoco me convenció... distinto tamaño de manos... de dedos... puse en duda los cuatro "ce-emes" y bajo el dolor agudo de una contracción me jugué la posibilidad de la "epi" antes de tiempo:
- ¡¡Oiga!! ¿Y no podría atenderme, dedilmente hablando, ese señor (armario de 2x2) que acaba de salir de este habitáculo?
Aquí, con finura incluida, buscaba yo el contra análisis a mi favor. Este hombre contaba con dedos más finos que el muestrario de morcillas que poseía mi interlocurora en cada antebrazo.
- Bueno...pues es Paco el de mantenimiento, igual se anima a meter la mano aquí...(risotada malvada incluida)
¡Graciosa y cretina a la vez! ¡Vaya! El personal sanitario de este hospital tiene un curriculum de lo más completo. Supuse, al verla marchar, que mi sufrimiento se alargaría hasta que esa desalmada acabara su segundo café... (continuará)